El Centenario.

mar 29, 12:37

Mis tardes en Cuernavaca sin ti eran complicadas, muchos de los lugares que conocía me traían un recuerdo tuyo y entonces el extrañarte era inevitable. Decidí, afortunadamente, mantener mi mente ocupada y una de las formas era correr… ese gusto que surgió gracias a ti, gracias a aquellos fines de semana en la que nos ejercitábamos en el parque de Chapultepec, que si bien no era frecuente, al menos sirvió para sembrar esa pequeña semilla que ahora ha brotado.

Así que por las tardes me dirigía al Centenario, un lugar para hacer deporte que incluía una pista para correr. Era un lugar que se convirtió con el tiempo en mi lugar, en un lugar en el que no estaba lleno de recuerdos contigo… el Centenario fue mío. Los primeros meses me servia sólo para pasar las tardes y no pensar en tu ausencia, sin embargo, la mayoría de los días en los que regresaba a la casa sabía que iba a encontrar un mensaje tuyo, incluso algunas veces, cuando la red funcionaba, recibía tu mensaje mientras corría, era genial, porque corría con mas gusto.

Después de la ruptura tome el ir a correr como una terapia, una terapia que me ayudo mucho; dicen que no puedes sentir lástima y tristeza al mismo tiempo que corres. En ese entonces el correr me ayudaba a despejar mi mente, a sentirme menos triste y frustrado por lo que pasaba entre nosotros, sabía que al llegar a casa ya no habría un mensaje tuyo y que por más que lo intentara no ibas a volver…. Sin embargo, durante todos esos últimos meses en los que ya no había un ‘nosotros’ sucedía que durante el trayecto que recorría para ir y regresar del Centenario no dejaba de pensar en ese ‘nosotros’ inexistente. Pensaba en mis posibles errores, trataba de encontrar respuesta a mis preguntas, otras veces imaginaba el que volvías, unas mas en el que yo iba a buscarte… muchas cosas podían cambiar pero el pensar en ti era una constante.

witterjunKie

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